Como ya os prometí en otro post, os detallo cómo fue ese cambio de habitación de mi peque, que dormía entre mi marido y yo, a su habitación él solito.
Cuando eres madre y sobretodo primeriza, las opiniones de los demás que se suponen tienen más experiencia que tú en este tema, son importantes que las escuches pero no que te las tomes al pie de la letra y lo que es más importante, que puedan afectar a la relación con tu bebé.
Hay algo innato en nosotras que yo pienso que nacemos con ello, pero cuando eres madre, se te despierta de manera insólita. Me estoy refiriendo al instinto maternal.
Mi humilde consejo, desde mi experiencia, es que te dejes guiar cien por cien por él. Eso que piensas que puede hacer mejorar una situación, aquello que se te ha pasado por la cabeza que podríais probar, quizás sea interesante que por lo menos lo intentases y puede ser que los resultados te sorprendan.
En mi caso y como ya os conté en el post "S.O.S. mi hijo no duerme", después de varios intentos frustrados para que el niño "aprendiese a dormir solito", optamos por que durmiese en nuestra cama, práctica muy criticada por nuestros familiares y amigos pero para nosotros fue la única y por supuesto reconfortante solución.
A los dos años y medio de mi hijo, decidimos que ya era el momento de que durmiese en su cama. Ahora venía el gran problema según los "expertos". La verdad, yo temía este momento y por otra parte estaba deseando ver como lo solventábamos. El peque empezaba el cole de mayores en poco tiempo y consideramos que teníamos que ir intentando que durmiese en su habitación.
Empiezas a preguntarte y a buscar información de cual puede ser la mejor práctica para llevar ésto a cabo. Yo, no me voy a extender y a contar prácticas de las que yo me informé y que a otras personas probablemente sí les solucionó, porque, como ya os he dicho un poco más arriba, me dejé guiar por mi instinto una vez más y no me falló.
que yo pienso que nacemos con ello,
pero cuando eres madre,
se te despierta de manera insólita.
Me estoy refiriendo al instinto maternal.
Aquel día se lo presentamos como el día más maravilloso del mundo. Se lo enfocamos como que él era un niño muy mayor, cosa que les encanta a esas edades, y como tal, tenía que tener su propia habitación de mayores de la que poder hablar a sus amigos del cole de mayores cuando éste empezase (en breve). Aquella idea, ya de principio, le dejó sin palabras, y nos miraba con los ojos brillantes intentando entender que algo importante iba a cambiar en su vida. Le hicimos ver que como ya era tan mayor, en la decoración de su nueva habitación (de mayores), tenía que ser partícipe él. Nos fuimos a unos grandes almacenes, donde más variedad de sábanas existía, y le dejamos elegir sus preferidas. Recuerdo que había sábanas de todos los superhéroes del mundo, de princesitas, de personajes de dibujos animados, así como las típicas de colores o estampadas. Él se decantó por unas de su superhéroe entonces favorito, spiderman. Llegamos a casa, colocamos su habitación con sus peluches, coches, muñecos favoritos dónde a él le parecía mejor y las maravillosas y nuevas sábanas de mayores en su cama de mayores.
Aquel día hicimos venir a toda la familia para que viesen la habitación de mayor del peque. Perdonad que insista tanto en el término "de mayores" pero para nosotros fue crucial esta palabra para que él sintiese que eso ya lo tenía que hacer porque había crecido, y así repetía él a todo el mundo, que ya era muy mayor e iba a ir al cole de mayores. Bueno, como decía, toda la familia vino a casa a ver su habitación y por supuesto, él y solo él, era el encargado de enseñársela a todos, nosotros unos meros espectadores más. Se sintió importante, protagonista, mayor, tenía una habitación que a él le encantaba y a todos sus familiares también y lo más importante era suya y solo suya. Pasó todo el día deseando que llegase la noche y yo también. Estaba preparada para todo, para que la noche empezase bien y terminase en mi cama, para que solo le durase un segundo, para escucharle llorar al rato... La realidad fue que durmió encantado y del tirón toda la noche. Tardas varias noches en creerte que aquello está ocurriendo de verdad. Incluso piensas que cualquier noche el niño aparece y se niega a volver a su habitación. A mí no me ocurrió nunca nada de eso, es más no le iba a negar mi cama si algún día hubiese aparecido con un poco de nostalgia, pero debo decir que ese día nunca llegó y desde su primera noche en su cama de mayores hasta la fecha, y ya tiene 13 años, no ha vuelto a dormir con nosotros.
Añadir además, que la opinión de nuestros familiares y conocidos ha cambiado sustancialmente desde que conocen nuestro caso y un día "pillé" a una prima, contraria totalmente a esta práctica, animando a otra mamá primeriza con el mismo problema de sueño, a ponerla en práctica. ¡Pues yo que me alegro!


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